ONU advierte que el calor extremo marcará el Mundial 2026 por efectos del cambio climático
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que las altas temperaturas y los episodios de calor extremo serán una de las principales características del Mundial de Fútbol 2026, debido a los efectos cada vez más visibles del cambio climático.
Desde su secretariado para el Cambio Climático, con sede en Bonn, Alemania, la entidad señaló que situaciones como las pausas de hidratación, las interrupciones de partidos y la reducción del ritmo de juego son consecuencias directas del aumento de las temperaturas globales provocado por el uso prolongado de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas.
El secretario ejecutivo del organismo, Simon Stiell, explicó que estos fenómenos no son hechos aislados, sino el resultado de un proceso de calentamiento que afecta al planeta desde hace más de un siglo y cuyos impactos ya se perciben en distintas regiones del mundo.
La ONU destacó que el deporte, especialmente el fútbol, tiene la capacidad de movilizar a millones de personas y generar conciencia sobre la necesidad de impulsar una transición energética sostenible que contribuya a reducir las emisiones contaminantes y frenar el calentamiento global.
Según las proyecciones, el calor extremo tendrá un impacto visible tanto dentro como fuera de los estadios. Entre las posibles consecuencias figuran pausas de hidratación más frecuentes, sustituciones tempranas, disminución de la intensidad física y ajustes en el rendimiento de los jugadores para evitar riesgos asociados a las altas temperaturas.
Además, las ciudades anfitrionas deberán implementar medidas especiales para proteger a los aficionados, quienes podrían permanecer durante varias horas expuestos al calor y, a diferencia de los futbolistas, no cuentan con supervisión médica permanente.
Un estudio realizado para el sindicato internacional de futbolistas FIFPRO estima que 26 de los 104 partidos programados para el Mundial podrían disputarse bajo condiciones consideradas de riesgo para la salud de los jugadores. Entre ellos figuran encuentros de alta relevancia como la final, dos partidos de cuartos de final y el duelo por el tercer lugar.
Los mayores riesgos se concentran en sedes ubicadas en el sur de Estados Unidos y en México, especialmente aquellas con estadios abiertos. Sin embargo, ciudades tradicionalmente más frescas como Toronto y Vancouver tampoco están exentas de sufrir olas de calor intensas durante el torneo.
Los expertos señalan que el peligro no depende únicamente de la temperatura, sino también de factores como la humedad, la exposición al sol y las condiciones del viento, elementos que pueden aumentar significativamente el riesgo para jugadores y espectadores.
Ante este escenario, la ONU reiteró que la adaptación a estas condiciones es importante, pero insistió en que la solución de fondo pasa por reducir la contaminación generada por los combustibles fósiles para proteger tanto la salud de las personas como el futuro del deporte.



