Xi Jinping llega a Washington para una visita de Estado marcada por el comercio, la IA y la guerra en Irán
El presidente chino Xi Jinping llegó este miércoles a Washington para una visita de Estado de tres días, en la que abordará junto al presidente estadounidense Donald Trump temas como el comercio, la inteligencia artificial, los minerales estratégicos y la situación en Irán.
Trump protagonizó un gesto poco habitual al recibir personalmente a Xi en la Base Conjunta Andrews, a las afueras de Washington. La visita incluye una ceremonia oficial en la Casa Blanca, una revisión militar y una cena de Estado con importantes figuras políticas y empresariales.
El mandatario chino permanecerá en Estados Unidos hasta el viernes. Entre las actividades previstas figuran encuentros entre ambas parejas presidenciales y una visita a los Archivos Nacionales, donde se conserva la Declaración de Independencia estadounidense.
Uno de los principales asuntos de las conversaciones será la inteligencia artificial, en un momento en que Estados Unidos y China mantienen una fuerte competencia por el desarrollo de esta tecnología. Ambos gobiernos han discutido mecanismos para mantener comunicación ante posibles incidentes relacionados con la IA, aunque persisten diferencias sobre su regulación y desarrollo.
En materia comercial, funcionarios de ambos países acordaron extender la tregua arancelaria hasta enero, con el objetivo de mantener abierto el diálogo entre las dos principales economías mundiales. El comercio, los minerales de tierras raras y otros asuntos económicos forman parte de la agenda de la visita.
Analistas citados por medios internacionales consideran que, pese al alto nivel de la visita, existen diferencias importantes entre Washington y Pekín, por lo que las expectativas de grandes acuerdos son limitadas. Brookings ha señalado que la relación continúa marcada por la competencia tecnológica, comercial y estratégica.
La recepción de Xi también generó críticas dentro del Partido Republicano. El senador Roger Wicker, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, cuestionó el trato otorgado al mandatario chino y mencionó las preocupaciones estadounidenses relacionadas con China e Irán. El secretario de Estado Marco Rubio, en cambio, defendió la importancia de que ambos gobiernos mantengan conversaciones.
Para Trump, la visita se desarrolla además en medio de presiones políticas internas relacionadas con los precios del combustible y la guerra con Irán, mientras se aproximan las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre.
La recepción personal de un líder extranjero en Andrews es poco frecuente. La Casa Blanca ha presentado la visita como una oportunidad para mantener el diálogo y gestionar las diferencias entre Estados Unidos y China, en un contexto de fuerte competencia económica, tecnológica y geopolítica.



