Europa occidental registra el junio más caluroso de su historia y aumenta la preocupación por el cambio climático
Europa occidental registró este año el mes de junio más caluroso desde que existen registros, según informó el observatorio climático Copernicus, en medio de una intensa ola de calor que también elevó los niveles de contaminación por ozono en gran parte del continente.
De acuerdo con el informe, la temperatura media alcanzó los 20.74 °C, superando en más de 3 °C el promedio registrado entre 1991 y 2020 y estableciendo un nuevo récord para la región, por encima del registrado en junio de 2025.
Un análisis de la organización Global Witness estima que cerca de 300 millones de personas en la Unión Europea estuvieron expuestas a niveles peligrosos de ozono entre el 21 y el 28 de junio, incluyendo alrededor de 100 millones de niños y adultos mayores, considerados entre los grupos más vulnerables.
Los especialistas explican que el ozono troposférico, que se forma cerca del suelo durante las olas de calor, representa un contaminante que puede agravar enfermedades respiratorias, como el asma, y causar daños en los pulmones.
Expertos atribuyen la creciente frecuencia e intensidad de estos fenómenos al cambio climático, señalando que el aumento de las temperaturas favorece tanto las olas de calor como la contaminación atmosférica.
Además, los océanos registraron las temperaturas más altas para un mes de junio, mientras el fenómeno climático El Niño continúa desarrollándose y podría intensificarse en los próximos meses.
La responsable estratégica de cuestiones climáticas del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, Samantha Burgess, advirtió que Europa se está calentando más rápido que el promedio mundial, por lo que se espera que las olas de calor sean más frecuentes, intensas y prolongadas en el futuro.
Durante junio, un domo de calor permaneció varios días sobre Europa, provocando temperaturas extremas. Según la red científica World Weather Attribution, este episodio habría sido prácticamente imposible sin la influencia del cambio climático.
Las altas temperaturas también tuvieron consecuencias sobre la salud pública. En Bélgica se reportaron 1,747 muertes adicionales asociadas a la ola de calor, mientras que Francia informó más de 2,000 fallecimientos adicionales y España superó las 1,000 muertes relacionadas con las condiciones extremas.
Asimismo, más de dos tercios de la población europea estuvo expuesta a temperaturas superiores a 35 °C durante la segunda mitad de junio, mientras la sequía favoreció la propagación de incendios forestales en la península ibérica y el sur de Francia.



